Mujer
No eres el eco de un nombre,
ni el boceto que otros dibujan en el aire.
Tu identidad es un territorio soberano,
una sustancia que no pide permiso para arder.
Has aprendido que la mirada ajena es solo ruido:
tu verdad se dice a solas,
frente al espejo de tu propia transparencia.
Habitas el mundo en tres actos sin costuras:
El alma no es un rol, es un incendio. Eres la arquitectura que sostiene el caos, afecto que se vuelve visión.
Tus manos no solo trabajan; traducen la vida. Conviertes la inercia en oficio y el deber en una forma de resistencia estética.
Eres el centro de un huracán que ha aprendido a callar.
Una paz que se contagia, un equilibrio que no es estático, sino danza.
El Paisaje que Queda
Tu herencia no es de mármol ni de oro.
Es una cosecha de hilos invisibles pero irrompibles vínculos.
Has caminado la adversidad con la espalda recta,
entendiendo que el éxito es simplemente esto:
que tus pasos y tu voz siempre vayan hacia el mismo sitio.
Caminamos a tu lado, no frente a ti.
Reconocerte no es un regalo, es lucidez.
Es el deber de mirarnos a los ojos y admitir
que el mundo solo está completo
cuando tu libertad deja de ser una lucha
y se convierte en el aire que todos respiramos.
I.Alonso III de Samotracia.(El sabio)